Mi propio mundo

Prado del Rey, en la Sierra de Cádiz, Andalucía, España
(Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)
Mi pueblo resultó ser una excelente caricatura de lo que fue para España el viaje turbulento al "primer mundo", que llaman Europa.

El primer recuerdo que tengo de la llegada del "progreso" fue cuando cerraron el cine-teatro y pusieron un banco.

Que cerraran un teatro para abrir un banco fue un signo muy claro de cuál iba a ser el destino de los habitantes de mi pueblo: la deuda.

Mis antepasados, los españoles, conquistaron un día el mundo usando sus barcos. Me parece irónico que hoy, quizá pagando esa deuda, estén siendo conquistados también, pero no con barcos, sino con bancos.

Otro "avance" que trajo la "cultura moderna" a mi pueblo fue que arrancaron miles de árboles, muchos de ellos encinas y olivos centenarios. Aquellos ataques indiscriminados al medioambiente todavía continúan hoy de forma despiadada.

Casi todos los árboles frutales que había en mi barrio y hasta el amasco de mi puerta fueron arrancados en el nombre del "progreso". Olivares y viñedos centenarios que daban vida a miles de familias y a mucha vida salvaje también fueron arrancados.

Decía un amigo periodista, para desacreditar mi blog, que no le pusiera como ejemplo a mi pueblo. ¿Y entonces que hago? Le pregunté ¿Hago como tú y tomo como referencia lo que me digan mis "fuentes" sin dudarlo? ¿Escribo todo lo que me digan otros, sin ni siquiera poder comprobarlo, y lo publico como si fuera la verdad?

Le comenté a este amigo que, con humildad, prefiero equivocarme yo antes que vivir creyendo en unas "fuentes" que no conozco o escribir sobre cosas que otros me dicen y no puedo comprobar. Dicho de otra forma: Me quedaré con mi pequeña verdad, aunque sea una verdad muy pequeña, porque siempre será mejor que repetir las cosas que me dicen los demás como si fuera un loro.

Hace unos años pasé junto a un viejo olivar en el que jugaba a corretear conejos cuando era niño y vi a una máquina que recogía aceitunas de unos jóvenes olivos sembrados hace pocos años.

Un vecino me dijo que no sabía donde íbamos a llegar, porque aquella máquina hacía el el trabajo de 20 personas en un sólo día.  Y fue en ese momento cuando comprendí porqué las autoridades europeas habían pedido que se arrancara aquel viejo olivar: ¡Tenían planeado sustituir a los jornaleros por máquinas!

Otro "avance" del primermundismo fue que, de repente, para ser un ciudadano ejemplar había que tener obligatoriamente el carnet y usar el coche para trasladarse desde tu casa al trabajo. En esta España moderna, el mismísimo Einstein, como no tenía carnet de conducir, jamás encontraría trabajo.

No le importó a las autoridades que en mi pueblo la distancia más larga estuviera a diez minutos andando, ni el gran gasto de gasolina que las instituciones harían usando coches para distancias tan cortas, ni que se tardara más en aparcar que en llegar caminando.

Las autoridades comenzaron a exigirle a todo el mundo que se sacaran el carnet , que costaba una "fortuna", y así muchas personas pasaron de caminar gratis a la sombra de los naranjos a pagar unos euros de gasolina diarios convirtiendose en esclavos.

Con la llegada de la "obligatoriedad" de los coches, muchas personas se vieron forzadas a trabajar de sol a sol para pagar los impuestos, los permisos de circulación, la gasolina y las reparaciones, y todo para trabajar en un pueblo en el que ¡todo estaba a cinco minutos andando!

Pino recién cortado en este año 2013.
 (Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)
Gastar uno o dos euros diarios en gasolina para ir a un lugar que está a quinientos metros de tu casa no es inteligente ni sabio, pero, seamos sinceros, en el mundo "moderno": ¿Qué importan la inteligencia o la sabudiría?

En aquellos años, por negarme a pedir una hipoteca y comprarme un coche pasé a ser considerado "oficialmente" un "loco" y un "atrasado".

Y así, mientras yo daba mis paseos a la sombra de los naranjos y los limoneros, vi como los demás fueron cayendo, uno tras otro, en la trampa que los políticos, los vendedores de coches y los bancos les habían puesto.

En 1999, cansado de ver tanta destrucción y tanta insensatez, decidí alertar a todos del oscuro futuro que se avecinaba y escribí en el Noticiero Pradense, una publicación anual estos dos poemas:

Las obras de la sociedad. Siglo XX
(Chico Sánchez, Noticiero Pradense. 1999) 

Obras que se elevan en un mar nebuloso de cifras, cantidades y una supuesta justicia para todos.
Un río secreto de neurosis y desvaríos tan cercanos a la muerte como el muerto mismo.
Una sucesión de extasis y desafío que fluyen del desierto del dolor inadvertido.
Un sonoro ruido que hace de las máquinas un destino numeroso y libertino.
Una nube de humo que puebla el horizonte de los lechos de amor temprano.
Cifras inmensas que en su cielo abarcan de un amor al más cruel desvarío.
Hormigueros humanos que se hallan escribiendo en las páginas del futuro.
Una cruenta medida que expresa en un cuaderno en qué número y a qué precio el dolor ha de ser compartido.
Una fiesta que oculta en el sotano crímenes y millones de estómagos vacíos.
Un sistema que terminará venciendo al más inmenso océano conocido.
Un plan profundo capaz de borrar al hombre de su camino. 

El mundo
(Chico Sanchez, Noticiero Pradense, 1999)

El mundo,
se arrastra hacia la basura.
El amanecer,
contaminado agoniza en el horizonte.
La cultura,
tiene un virus y esta descartada.
Los frutos de la aurora
ya no son tan hermosos.
Los filósofos son poetas autómatas.
Todos: programados.
La naturaleza
es una materia decrepita,
abandonada a nuestra suerte.
Los arboles,
arden pasivos e indefensos.
La tierra,
es un desecho extenuado,
universo de decadentes civilizados.
-El hombre tomó este camino,
perder el mundo, y se perdió,
y con él el mundo.-

En realidad, no hay ningún mérito en mis predicciónes: no había que ser muy inteligente para darse cuenta de la trampa que las élites estaban tendiendo a la humanidad, para saber donde iba a acabar el mundo sólo había que tener los ojos abiertos.

Tras la publicación de estos poemas la gente me paraba por la calle y me decía: "-Muy bonitas tus poesías, Chico, pero muy pesimistas." o "-Muy bien escrito, Chico, pero un poco pesimista." Acababa de convertirme en un "pesimista" oficial.

Hoy comprendo que ser optimista o pesimista no es lo que soluciona los problemas, el optimismo y el pesimismo son excusas. Lo único realmente valioso es aceptar las cosas como son, para bien o para mal, y tomar acciones. Para arreglar un problema primero hay que ser "pesimista" y reconocerlo.

Saltamontes atrapado en automóvil.
 (Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)
Otro razonamiento lógico de la gente era muy sencillo: ¿Cómo podía yo, que ni siquiera fui a la universidad, saber más que los "estudios científicos" que decían que nuestro mundo se dirigía a un paraiso?

Hoy, releyendo mis textos me pregunto: ¿Donde están hoy los estudios "científicos" que me desmentían? ¿Donde están las falsas previsiones económicas de una prensa que prometía un paraiso terrenal? ¿Donde están las promesas de los políticos que afirmaban que todo sería de color de rosa y que yo era un "pesimista"?

La vida ha demostrado que yo, el "loco" y  "analfabeto" que no fue a la universidad, no estaba tan lejos de la verdad. Y cada día que pasa parece que estoy "menos loco".

El año 2013 me encontré con un buen amigo que me dijo: ...tu eres de los que lo decías, tu decías que esto iba a acabar mal, y no te hicimos caso. ¿Te acuerdas? Eramos como los peces, que ni siquiera saben que está rodeado de agua.

En ese momento recordé las muchas conversaciones en las cuales yo daba mi opinión y mis amigos me desmentían porque "el periódico dijo", o "en la radio dijeron" o "en la televisión salió". Hoy comprendo que todo esto pasaba porque vivimos en una sociedad de repetidores e imitadores. Nuestra generación renunció a pensar y se limitó a repetir o imitar lo que decían los demás. ¿Cuánto cambiaría el mundo si recuperaramos la libertad y volvieramos a pensar por nosotros mismos?

Pero: ¿Quién soy yo para juzgarlos a ellos? ¿No son libres las personas de elegir que vida quieren vivir, aun sea una pesadilla? Si las personas quieren defender un sistema económico que parece estar diseñado para arruinarlos y esclavizarlos: ¿No tienen derecho a hacerlo? Lo cierto es que las personas tienen derecho a elegir, incluso, el camino que lleva a la perdición.

Además: ¿Cómo podría yo dar lecciones a nadie?. Si yo también participo de este sistema, cometo muchos errores y, para bien o para mal, me encuentro atrapado en mi propio mundo.

El perrito

Dos árboles que sobreviven a la terrible deforestación que sufre Andalucia
Dos árboles que sobreviven a la terrible
deforestación que sufre Andalucia
Espero a un amigo que va a recogerme en un cruce de carreteras de un pequeño pueblo andaluz. Hace calor y está acercandose el atardecer. El pueblo se llama Paterna de la Rivera. Tiene el nombre de un río porque unos siglos atrás estaba lleno de agua y bosques.

Hoy sus rios están secos y no hay nada. Como muchos de los pueblos andaluces está rodeado de extensos llanos deforestados y sembrados de trigo y rociados con agroquímicos que no permiten la vida.

Foto arriba: Campo deforestado dedicado a monocultivos donde sólo tres árboles sobreviven.
Estos lugares debido a la falta de humedad y a los agroquímicos no permiten la vida salvaje.

Observando este desierto en el que se ha convertido la tierra donde nací, veo a un perrito caminando por la carretera. El animal parece hambriento, está cansado y tiene una cuerda rota rodeando su cuello. Se dirige a un bar del pueblo, con miedo se acerca a los clientes, se tira al suelo y se pone boca arriba, mueve su cola, llora un poco. Nadie lo ve.

Desde el cruce observo la escena. El perrito intenta llamar la atención de las personas, pero es la hora del fútbol y las personas que hay en el bar observan la caja cuadrada. No hablan entre ellos, sus gestos son de tensión, sus caras están serias, beben y gritan. La televisión parece ser un agujero negro que les quita la energía, sus cuellos inclinados, sus cabezas agachadas, sus cuerpos en tensión, sus brazos dejados caer en las mesas. Nadie sonríe con alegría. En lugar de un partido parece un funeral.

El perrito en vano intenta llamar su atención. Les ladra cariñosamente, se tira al suelo boca abajo, intenta mostrarles que es amistoso, pero el pobre no tiene éxito. Nadie lo ve, es la hora del fútbol y ellos ni siquiera se ven unos a otros. Uno de los más fanáticos da un grito y golpea con fuerza la barra del bar, el perrito se aleja asustado.

Esta persona parece que ha perdido la cabeza, minutos después, acompañado por dos personas, el personaje deja el bar. Va enfadado y muy borracho, le cuesta mantener la coordinación y el equilibrio. Su cuerpo está encorvado. El perrito se les acerca y el borracho le tira una patada. Está tan borracho que casi se cae. El perrito se aleja corriendo y llorando y se mete debajo de un coche. Los tres borrachos se ríen, es una risa triste. Es la risa de los alcohólicos: una risa llena de una profunda tristeza.

El perrito hace gestos a las personas del bar.  Pero hay fútbol y nadie le hace caso.  Tiene una cuerda azul en el cuello,  probablemente estaba amarrado y se escapó.
El perrito hace gestos a las personas del bar.
Pero hay fútbol y nadie le hace caso.
Tiene una cuerda azul en el cuello,
probablemente estaba amarrado y se escapó
.
Observo al perrito: ¿Será de los perros que los cazadores amarran en los árboles para que mueran de hambre cuando termina la temporada de la cacería? ¿Lo dejaron amarrado para que muriera y con perseverancia logró escaparse? ¿Lo tendrían amarrado y no le daban de comer? A muchos los amarran con un metro de cadena a un bidón de metal, ahí, toda la vida, en el bidón, con hambre o sin hambre, con frío o calor, sin moverse.

Una mujer pasa con su perrito de raza. Dirige al perrito triste una mirada de desprecio y lo aparta con el pie. Tiene un gran cariño por su propio perro, pero no parece amar a los animales. Cuando se acerca al perrito pobre, al callejero, muestra su verdadera naturaleza y le regala una mirada llena de desprecio. Intenta darle una patada para que se aleje y pide a los del bar que llamen a la perrera. Los de la perrera lo matarán, ojalá pueda hacer algo para salvarlo.

Entro en un bar del pueblo a comprarle algo al perro, me acerco a él pero no confía en mí. Le tiro la comida pero huye corriendo y se mete bajo un coche corriendo. Creyó que le había tirado una piedra, obviamente no es la primera vez que se la habrán tirado.

Le dejo la comida en un lugar cerca de donde está escondido pero no la ve. Espero que después la huela y se lo coma.

Lamentablemente no puedo moverme de donde estoy, mi amigo llegará de un momento a otro y no puede parar demasiado en al carretera, no puedo cruzar a ponersela más cerca.

Es triste ver el triste panorama. El pueblo es un lugar vacío, no hay nada, como la mayoría de los pueblos andaluces ya no tiene naturaleza alrededor, en las cuatro direcciones solo hay unos extensos llanos secos y rociados de químicos y pesticidas. La tierra está extenuada, ya le cuesta dar frutos, está quemada por el sol y apenas tiene agua. Los animales salvajes no pueden vivir ahí. Ahí no sobrevive ni la hierba.

Llegando al pueblo un rato antes vimos un tractor echando químicos. Esos venenos que echan en nuestra comida y que no dejan viva ni a la hierba, ni a los insectos, ni a los pequeños animales. En ese gran desierto de sembrados sin vida este perro no podrá cazar y tampoco podrá comerse los pocos insectos o pequeños animales que mueran envenenados. La única opción para este perrito será acercarse al bar.

Superando su miedo de nuevo se acerca. Una familia se acaba de sentar en la terraza, siento alivio, espero que le den de comer. Me llama la atención que la mayoría están muy gordos, casi obesos. Comen con ansia, como quién tiene depresión, como quién no es feliz. Comen hamburguesas con patatas, un plato mucho más grande de lo que parece normal, confío en que le darán algo. Los observo.
 El perrito no conoce el peligro de la carretera  y comienza a cruzarla una y otra vez después  de que lo vuelven a alejar con una patada del bar
El perrito no conoce el peligro de la carretera
y comienza a cruzarla una y otra vez después
de que lo vuelven a alejar con una patada del bar

El perrito empieza de nuevo sus juegos, se nota que tiene o tuvo un dueño, porque se les acerca, les llora y se les tiende boca abajo. Observo esto sonriendo, pero cuando el perrito está cerca uno de los niños sale corriendo y le intenta dar una patada. El animal sale corriendo a esconderse bajo un coche. Toda la famila se ríe de él a carcajadas. No comen: devoran. Me pregunto: ¿Quién es la bestia? ¿Quién es el animal?

Mi amigo llama por teléfono, llegará con retraso. Le pido que por favor no se preocupe y desde el cruce de caminos observo como se pone el sol. Me pregunto cómo ha llegado la sociedad donde vivo a estos extremos de destrucción. Este pueblo, que conocí de niño, era un pueblo próspero y feliz, rodeado de montes y agua. Hoy convertido es un lugar desierto, y no sólo los campos, en el pueblo tampoco hay nada, no hay vida.

Un pensamiento me hace sentir una profunda preocupación: ¿Que harán estas personas si en algún momento viniera una crisis alimentaria?¿Que comerían si se cerraran los supermercados por dos o tres semanas?¿Cómo se calentarían si vinieran climas extremos sin ni siquiera un árbol que arrancar? Quito rapidamente ese pensamiento de mi mente, aunque tiene mucho sentido, es un pensamiento extenuante. El retraso de mi amigo está dandome una gran lección, este perro se ha convertido hoy en mi maestro.

Han pasado casi dos horas y el pobre animal ya tiene mucha hambre se acerca a la puerta del bar y se pone a lamer el suelo; lo que es el hambre. La familia sigue comiendo a boca llena, obesos y despiadados se ríen a carcajadas de él mientras comen, uno le enseña la comida y la oculta. Es un extraño sadismo, es el mismo que parecen tener entre ellos, así son muchos humanos hoy: inhumanos.

Observar situaciones así no es fácil, a nadie le gusta hacerlo. Pero la realidad no deja de existir porque la ignoremos. Vienen a mi mente las palabras de Martin Niemoller, un pastor luterano alemán, dijo este hombre en una de sus misas:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, 
guardé silencio porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a por los judios,
no pronuncié palabra, porque yo no era judio,
Cuando vinalmente vinieron a por mí,
no había nadie que pudiera protestar.

Y así están actuando nuestra sociedad hoy, cerrando sus ojos a las grandes catastrofes y las grandes injusticias que están sucediendo. Todos callan mientras se enfocan en lo positivo, la mayoría sin hacer nada. ¿Creerán que porque ignoren lo que está sucediendo a su alrededor se librarán de sufrir sus consecuencias?¿Creerán que no les afectará la deforestación y la futura falta de recursos?

La familia se va, se dejaron la mitad de la comida en los platos pero nadie le echó al perrito. El camarero se lleva los restos. Nada cae al suelo y el animal se ve un poco más desesperado, se acerca aun más y se pone junto a los que quedan viendo el fútbol. Ni lo ven. Se tira al suelo y se tapa los ojos.
Después de más de una hora nadie le echó  al perrito nada de comer y se desespera,  se tapa los ojos. Al día siguiente fuimos  a buscarlo para intentar llevarnoslo,  no pudimos porque ya no estaba,  no sabemos que le pasó, ojalá no se  lo llevara la perrera para matarlo.
Después de más de una hora nadie le echó
al perrito nada de comer y se desespera,
se tapa los ojos. Al día siguiente fuimos
a buscarlo para intentar llevarnoslo,
no pudimos porque ya no estaba,
no sabemos que le pasó, ojalá no se
lo llevara la perrera para matarlo
.

Ver la televisión y tomar cerveza, así es cada día de sus vidas, cada semana, cada año, cada década, sentados frente a la televisión viendo un balón correr y sin ver la vida pasar, sin ver que mientras están ahí sentados la vida se les va y la muerte se acerca.

Sentados frente al televisor sin oler, sin sentir, sin explorar, sin vivir. Esta caja negra, como si fuera un agujero negro, agota sus energías, no aprenden nada, no ganan nada, cada día son más pobres, cada día tienen menos...

Una mujer pasa con su perrita de raza. Olvidando su pena y su hambre el perrito se acerca a olerla. La dueña de la perrita se pone histérica, lo persigue gritandole, lo auyenta y amaga con darle una patada. El perro huye sin dirección, está desorientado, y cruza la carretera varias veces ajeno al peligro que esta tiene. Para este perro, como para otros muchos animales, la carretera es sinónimo de muerte, no sólo por los atropellos, sino por la contaminación y deforestación que estos provocan.

Mi amigo llega, mientras me monto en el coche observo a otro perro que está llegando al bar, es un galgo, cojea, está en los huesos, un pobre esqueleto, otro perro abandonado por los cazadores después de la temporada, también busca comida.

Al día siguiente regreso a intentar rescatar a este perrito. Tengo la esperanza de que siga ahí y poder encontrarle un lugar donde vivir.

Lamentablemente no pudo ser. ¿Se lo llevarían a la perrera? ¿Lo atropelló un coche? Un vecino nos dice que a los perritos así se los lleva la perrera para "dormirlos" que es como llaman los veterinarios de nuestro mundo "civilizado" a matar los animales. Ellos no los matan, ellos los "duermen".

Este viaje por la vida a veces nos hace vivir experiencias muy tristes y que no logramos entender. Pero algo en mi corazón me dice que el sufrimiento de este perrito no será en vano, alguien leerá este texto y decidirá ayudar a otro animal que esté sufriendo como él. A lo mejor este perrito nació para que su historia nos ayude a elevar nuestra conciencia y nos ayude también a despertar.

La Nada

Árbol desmochado. Esta técnica, prohibida en
algunos países, provoca graves daños tanto
a los árboles como al ecosistema.
Este texto está dedicado a los árboles que conocí en mi niñez y han sido arrancados recientemente por nuestra ignorancia y nuestro destructivo sistema económico. Tengo la esperanza de que ayude a crear conciencia y a entender que nuestro sistema de agricultura es insostenible y que es necesario volver a recuperar nuestra armonía con la naturaleza. (España/2014).

Los hombres de los árboles

Desde hace años una familia de jilgueros anidaba cada primavera frente a la casa de un amigo. Bajo la protección de sus ramas la familia construía su nido y cuidaba a sus crías.

Este año 2014, ya en abril, los jilgueros no llegarán. Le han cortado las ramas al árbol en el que anidaban. Como para muchos otros seres vivos, para ellos, la primavera no llegó.

Todos sabemos que la naturaleza está sufriendo los graves efectos del llamado cambio climático, pero pocos comprendemos que el clima no tiene la culpa, y que lo que está pasando está siendo provocado, en gran parte, por una severa deforestación.

Durante más de veinte años viajé por el sur de España, mi país natal, dando conciertos como saxofonista y guitarrista. En esas dos décadas toqué en fiestas y celebraciones de una gran cantidad de pueblos y ciudades. Al mismo tiempo, en esos viajes, conocí muchos bosques y arboledas que estaban cerca de las carreteras y en las poblaciones.

De esa época recuerdo el monte donde vi por primera vez las siluetas de los venados. Muchos atardeceres, cuando regresábamos al pueblo, estos animales nos observaban desde la cima de una pequeña colina. Sus siluetas imponentes convertían estos encuentros en momentos mágicos, inolvidables.

Sembrado de agricultura extensiva de secano.  Muchos ven estos paisajes hermosos y los  consideran naturaleza. La realidad es que estos  llanos, cuando son tratados con agroquímicos,  no permiten ningún tipo de vida salvaje. Las hierbas son quemadas con herbicidas  y los insectos y demás animales son envenenados  con otros productos. La deforestación en estos  lugares provoca la rápida evaporación del agua  y causa cambios extremos de temperatura como en los desiertos.
Sembrado de agricultura extensiva de secano.
Muchos ven estos paisajes hermosos y los
consideran naturaleza. La realidad es que estos
llanos, cuando son tratados con agroquímicos,
no permiten ningún tipo de vida salvaje.
Las hierbas son quemadas con herbicidas
y los insectos y demás animales son envenenados
con otros productos. La deforestación en estos
lugares provoca la rápida evaporación del agua
y causa cambios extremos de temperatura
como en los desiertos.
Esta mañana, más de treinta años después, he pasado por ese lugar y he despertado de ese sueño. En el lugar donde había venados ya no hay monte. Lo que era un bosque es ahora un terreno deforestado, un llano verde sin vida.

Este bosque mágico, como muchos otros, es hoy un llano verde sembrado con monocultivos y rociado con productos químicos.

Los turistas ven estos sembrados extensivos y de secano hermosos, incluso les toman fotos. La realidad es que en la mayoría de estos lugares no es posible la vida natural.

Un año más llego a mi pueblo en la Sierra de Cádiz, una zona privilegiada años atrás por su riqueza natural, que resiste rodeado por la devastación que llevó a mi tierra la mal llamada "civilización".

Pero la destrucción de mi tierra no está siendo realizada solamente en el campo de lo ecológico. Con la llegada de Europa la destrucción de lo económico, lo social y lo cultural ha sido brutal.

Como La Nada de la Historia Interminable, después de la entrada en el tratado de libre comercio europeo, la naturaleza, la cultura, lo humano, el arte y la tradición andaluzas han desaparecido o están desapareciendo.

La herencia que Europa le está dejando a mis compatriotas no parece ser nada más que la deuda, la deforestación, la corrupcción, los químicos, los recortes sociales, la destrucción de la cultura y la falta de solidaridad ante los problemas de los ciudadanos. La Nada del falso "primer mundo", como Atila, no deja nada por donde pasa. 

En la carretera junto al monte de los venados, hoy deforestado, veo un grupo de buitres hambrientos arriesgando su vida para comerse los restos de un pequeño perro atropellado. Tienen tanta hambre estos buitres que no nos han visto y hemos tenido que reducir velocidad. Casi atropellamos a uno.

Es sorprendente ver a los buitres, tan recelosos y precavidos, cegados por el hambre, acercándose al ser humano y arriesgando su vida en una carretera por comerse un simple perro.

Cuando éramos niños jugábamos junto a unos  árboles que tenían formas humanas. Esos árboles han sido arrancados junto con otros muchos que  han sido destruidos recientemente. En la foto  podemos ver dos árboles desmochados que  parecen también tener rostros humanos. El desmochado enferma a los árboles  y puede incluso matarlos.
Cuando éramos niños jugábamos junto a unos
árboles que tenían formas humanas. Esos árboles
han sido arrancados junto con otros muchos que
han sido destruidos recientemente. En la foto
podemos ver dos árboles desmochados que
parecen también tener rostros humanos.
El desmochado enferma a los árboles
y puede incluso matarlos.
Pocos días después, un trabajador de una explotación agrícola me contará que unos buitres hambrientos, en su desesperación, atacaron a varios animales vivos en la finca donde trabaja.

Al parecer el problema es una ley que obliga a enterrar los cadáveres de los animales muertos, por lo que muchos animales salvajes que sobrevivían a base de carroña, como los zorros, se están muriendo de hambre, en lo que parece un ecocidio silencioso y premeditado.

Cuando le pregunto porqué querrían enterrar a los animales dejando a los buitres y otros animales sin comida, mi amigo me dice que no lo sabe con seguridad, pero que hay muchos rumores.

Unos rumores son que se llevan los animales para quemarlos y hacer negocio vendiendo sus cenizas que se usarían como abonos para el campo. Otros que la práctica empezó con el mal de las vacas locas. La realidad es que, fuera cual fuera la causa para enterrar los cadáveres, a muchos animales salvajes los estaban matando de hambre.  Te invito a leer este artículo para comprender la enorme manipulación que se ocultó detrás del montaje de las vacas locas )

Días después, sentado en una terraza, observo a los buitres sobrevolando el pueblo, y la gente, como las noticias no han dicho que los están matando de hambre enterrando su comida, la gente ve a estos animales hambrientos ¡como la prueba de que hay muchos más buitres que antes!

Viendo a los buitres recuerdo las salamandras, las jinetas, los gatos monteses y otras tantas especies que vi de niño y hoy están extintas o al borde de la extinción.

Para los "hombres modernos", que ven el mundo como una suma de estadísticas y números, la desaparición de los bosques es simplemente un negocio rentable. Pero para mí, que pasé tantas veces junto a ellos, esos árboles y bosques eran seres vivos, y como los conocí, percibo el vacío que dejan y siento tristeza al verlos convertidos en terrenos áridos y desiertos.

Vista aérea de los terrenos áridos dedicados  a la agricultura de los monocultivos cerca de  Madrid. Desde el aire es de donde se observa  con más claridad la gran pérdida de masa  forestal que ha sufrido España.
Vista aérea de los terrenos áridos dedicados
a la agricultura de los monocultivos cerca de
Madrid. Desde el aire es de donde se observa
con más claridad la gran pérdida de masa
forestal que ha sufrido España.

Mientras más lugares visito más me doy cuenta de que una gran cantidad de los bosques y árboles que conocí han sido arrancados recientemente.

La mayoría de las dehesas a las que iba de niño han sido convertidas en monocultivos de trigo, girasol, remolacha, olivares, etc. y la mayoría de estos terrenos, debido a la gran cantidad de agroquímicos y herbicidas que usan, ya no permiten la vida salvaje. Ni siquiera la hierba sobrevive.

Mientras observo mi pueblo blanco iluminado por el sol, junto a la carretera vemos a unos turistas que paran el coche para tomar fotos junto a un llano sembrado de trigo donde un tractor está echando agroquímicos. ¡Esta familia ve este campo árido y muerto hermoso y quiere fotografiarlo!

Siento ganas de pedirles que metan a sus niños en el coche y se alejen. Ellos no lo saben, pero los que echan esos venenos deben llevar trajes especiales y máscaras porque el contacto con los agroquímicos es altamente peligroso y podrían enfermarse los niños.

Llegados al pueblo camino por sus calles llenas de naranjos, antes floridos y los encuentro todos cortados, pelados. ¿Pero qué le habrá pasado a los árboles?¿Estarían enfermos?

Un hombre corta las ramas de los naranjos en plena primavera, con los azahares comenzando a florecer y llenos de nidos de pajaritos. ¿Los están podando?¿Pero cuando se han podado los árboles en primavera?

Mi abuelo se dedicaba a podar árboles y se que estos cortes solo se hacen en invierno para no matar al árbol. Pero hoy ese conocimiento se ha perdido y el hombre de la motosierra corta los naranjos llenos de nidos en plena primavera. Esta Semana Santa no habrá olor a azahar.

Rastros de químicos en el cielo de la Sierra de  Cádiz. Observé estas estelas en gran cantidad.  Los vecinos dicen que se trata de aviones de  pasajeros pero estas señales permanecen horas  visibles y se expanden. Además algunas veces  son dejadas por varios aviones volando juntos  al mismo tiempo, cosa que por seguridad no  está permitida a los aviones de pasajeros.  A estas señales nadie les presta atención.
Rastros de químicos en el cielo de la Sierra de
Cádiz. Observé estas estelas en gran cantidad.
Los vecinos dicen que se trata de aviones de
pasajeros pero estas señales permanecen horas
visibles y se expanden. Además algunas veces
son dejadas por varios aviones volando juntos
al mismo tiempo, cosa que por seguridad no
está permitida a los aviones de pasajeros.
A estas señales nadie les presta atención.
Paseando entro a un olivar donde me sentaba siendo un niño a ver volar al alcaudón, buscaba salamandras mágicas, perseguía a los conejos para agarrarlos u observaba a los pequeños lagartos tomando el sol sobre las piedras. Hoy no se mueve nada: Este olivar está muerto.

De niño, cuando corría, una nube de saltamontes, de abejas, de mariposas, de mosquitos, y de otros insectos volaban frente de mis pies. Hoy no se mueve nada: Este olivar está muerto.

En el pueblo de mi abuela María Torres, Zahara de la Sierra, paro a tomar una fotografía y veo algo algo extraño. ¿Cómo puede ser qué estemos en primavera y el suelo esté marrón? ¿Porqué el suelo parece quemado y los olivos están verdes? ¿Cómo puede haberse quemado la hierba sin que se quemen los árboles?

Al entrar en el olivar veo que aunque es en primavera, no hay saltamontes, no hay pájaros volando, no hay nidos, no hay lagartijas en las piedras. Este olivar también está muerto, está quemado.

Desde lejos, este olivar parece un bosque, pero no lo es. Lo han rociado con herbicidas, agroquímicos que, como Atila, destruyen la hierba, y esto afecta a todas las criaturas que vivían en él.

Observando el olivar "quemado" y muerto me pregunto: ¿Qué pasará con esos químicos? ¿Se los llevará la lluvia a la tierra y contaminaran las corrientes de agua?¿Enfermará la gente que coma después estas aceitunas llenas de productos químicos?¿Que pasará con las aves o animales que se coman los insectos y los pequeños animales contaminados con los herbicidas, morirán también envenenados?

Árbol desmochado en Prado del Rey. Este pueblo  blanco de la Sierra de Cádiz, donde nací, era  conocido como el Jardín de la Sierra. Este año  pasó de ser un jardín a un lugar que ha recibido  a la primavera cortando y desmochando  a cientos de árboles.
Árbol desmochado en Prado del Rey. Este pueblo
blanco de la Sierra de Cádiz, donde nací, era
conocido como el Jardín de la Sierra. Este año
pasó de ser un jardín a un lugar que ha recibido
a la primavera cortando y desmochando
a cientos de árboles.

Y mirando al olivar desierto, sin primavera, como mi pueblo, pienso en los seres vivos que vivían en ese olivar. ¿Donde habrán ido?. ¿Habrán muerto?¿O habrá un cielo para los animales?

El panorama, desolador, me fuerza a aceptar una dolorosa realidad: Muchos olivares de mi tierra ya no son lo que eran y forman parte del inmenso desierto andaluz, el desierto que trajo la nada.

En la tele, en el Tour de France, veo extensos campos de girasol que, igual que este olivar, probablemente son lugares desiertos, áridos, contaminados y yermos.

Al día siguiente, para meditar y reflexionar sobre la tragedia de los olivares muertos, decido caminar a un monte donde pasé gran parte de mi infancia.

En ese lugar solía jugar a buscar fósiles o encontrar cuevas, me montaba en los árboles para ver los nidos de los pájaros y buscaba animales bajo las piedras.

Me dirijo también a ver a los hombres de los árboles. Un lugar secreto del bosque donde había tres árboles cuyos troncos parecían personas con los brazos abiertos. Los niños creíamos que al atardecer estas figuras tomaban vida. La primera vez que vi a los hombres de los árboles con mis amigos fue tanto nuestro miedo que corrimos hacia el pueblo totalmente en pánico sin mirar atrás.

Cuando se me quitó el miedo a aquellos árboles que parecían hombres, iba y me sentaba en la hierba fresca cada tarde a observar al sol ponerse y a las grandes bandadas de pájaros que cruzaban el cielo.

Un gorrión que encontré cuando fuí a tomar  fotos de un limonero que acababa de ser  desmochado. Encontré dos pajaritos más junto  a él. Estos cortes causan grandes daños al  árbol, no permiten que las aves puedan hacer  sus nidos y deja sin alimento a muchos seres  insectos que se alimentan de sus flores.
Un gorrión que encontré cuando fuí a tomar
fotos de un limonero que acababa de ser
desmochado. Encontré dos pajaritos más junto
a él. Estos cortes causan grandes daños al
árbol, no permiten que las aves puedan hacer
sus nidos y deja sin alimento a muchos seres
insectos que se alimentan de sus flores.
Sin embargo, cuando este año fui a buscar a los  hombres de los árboles vi con tristeza que tampoco están: También los arrancaron.

Tristemente, La Nada no sólo se ha llevado a los hombres de los árboles, porque mientras camino frente a mis pies no hay vida, los saltamontes ya no saltan, no hay conejos, y no hay tampoco bandadase de pájaros. Y en medio de un silencio terrible comprendo que este bosque está muriéndose. Se lo llevó la Nada.

Y este triste panorama me recuerda un viaje que hice a la Reserva de la Biosfera El Triunfo, en el estado mexicano de Chiapas donde fui a cumplir uno de mis sueños: ver volar al quetzal resplandeciente.

Una noche, mientras cenaba en el refugio en la selva, un biólogo me explicó que la forma de saber si un bosque está muriendose es observando el número de animales e insectos que lo habitan. Si el bosque no tiene animales ni insectos, el lugar ya está muriendo.

Y abrumado por el terrible silencio de la tarde me toca afrontar una triste realidad: el bosque donde pasé gran parte de mi infancia se está muriendo.

Al no haber suficientes animales que transporten las semillas lejos de los árboles, ni suficientes insectos polinizadores, el bosque se debilitará y morirá. Será una muerte que durará cientos de años quizá, pero será una muerte real. Para los bosques un siglo no es nada.

A continuación un vídeo que muestra un paisaje del desierto andaluz en una grabación realizada el 2014 en el camino que va desde la Sierra de Cádiz hasta Sevilla. Este es el paisaje predominante en una gran parte de las carreteras andaluzas y españolas.



De Cai a Sevilla 

Despierto al nuevo día y en la radio suenan unas sevillanas que solíamos tocar en las fiestas de los pueblos con la banda de música. Las sevillanas dicen: "Desde Cai a Sevilla. Yo vengo andando," y aunque de eso hace menos de dos décadas, hoy esa canción es parte de un pasado perdido. Yo iré hoy de Cai a Sevilla por carretera y comprobaré que ir andando es imposible: "No hay ni un árbol".

El viaje a Sevilla desde la Sierra de Cádiz, un viaje hermoso en mi infancia, resulta hoy desagradable, y monótono. Casi todos los árboles y bosques que había han sido arrancados y la mayoría de los lugares verdes han sido convertidos en terrenos deforestados y secos.

Un gorrión que encontré cuando fuí a tomar  fotos de un limonero que acababa de ser  desmochado. Encontré dos pajaritos más junto  a él. Estos cortes causan grandes daños al  árbol, no permiten que las aves puedan hacer  sus nidos y deja sin alimento a muchos seres  insectos que se alimentan de sus flores.
Mapa de la aridez en España
Después de este viaje por el desierto andaluz me pregunto: ¿Es posible que haya científicos que afirmen que no están seguros del porqué estamos sufriendo el cambio climático?¿Es posible que todavía haya gente que diga que no se sabe a qué se deben los cambios climáticos tan extremos? ¿Es posible que nadie se de cuenta es que es por la ausencia de árboles que está calentandose el suelo, hay tantas inundaciones, fuegos y sequías?

Pero la carretera de Cai a Sevilla no es la única que se ha tragado La Nada, al día siguiente visitaré Jerez de la Frontera y descubriré que la nada avanza sin resistencia por mi tierra.

La noche antes de este viaje sueño con Jerez y su Semana Santa, celebración a la que fui a tocar durante muchos años con mi saxofón. Sueño con la música, el incienso, las velas, los naranjos repletos de flores de azahar, los dulces, los turrones, las artesanías... Pero, como bien decía Calderón: ...los sueños, sueños son, y al día siguiente, cuando vaya a Jerez, despertaré de mí sueño, y lo que veré hará que se convierta en pesadilla.

Al llegar a la ciudad, me recibe un enorme centro comercial, monstruoso, y más allá en el horizonte un paisaje casi infernal. Un extenso llano, un inmenso desierto que llega hasta donde alcanza la vista, rodea a la ciudad. Y como no hay árboles ni sombra, estos llanos se calientan y traen a la ciudad un viento infernal, el calor es insoportable.

Los antiguos ranchos, lugares que tenían  sus árboles y sus huertos, símbolos de la  agricultura sustentable, hoy han sido  abandonados y las tierras deforestadas.  Los monocultivos sin rotación de especies,  la ausencia de árboles que protejan el  suelo y el abuso de los productos químicos  agotan la tierra y la hacen necesitar cada  vez más químicos. Con esta deforestación  llegan las sequías, las inundaciones, olas de calor y cambios extremos de temperatura.
Los antiguos ranchos, lugares que tenían
sus árboles y sus huertos, símbolos de la
agricultura sustentable, hoy han sido
abandonados y las tierras deforestadas.
Los monocultivos sin rotación de especies,
la ausencia de árboles que protejan el
suelo y el abuso de los productos químicos
agotan la tierra y la hacen necesitar cada
vez más químicos. Con esta deforestación
llegan las sequías, las inundaciones, olas
de calor y cambios extremos de temperatura.
Minutos después, cuando camino por el centro de Jerez vivo un calvario. Muchas calles no tienen árboles y los naranjos los han pelado. Al no haber sombra el suelo recalentado por el sol convierte el paseo por la ciudad en un ejercicio casi imposible.

En el centro ya no hay vida, no hay gente, ni flamenco, ni pequeñas tiendas, todo está cerrado, abandonado y en silencio.

Igual que destruyó la tierra, La Nada, avanzando silenciosa que ha arrasado con todo a su paso.

El centro comercial de Jerez, que les iba a traer riqueza arruinó a la ciudad y aún viendo eso, muchos otros pueblos están abriendo grandes supermercados y serán arruinados igual.

Al principio, estas grandes tiendas, les pondrán las cosas baratas hasta que los pequeños negocios y los pequeños productores quiebren. Pero cuando todo esté cerrado y estos monstruos no tengan competencia, los que ahora creen que ahorran tendrán que pagar lo que les rebajan y con altos intereses. Lo barato les saldrá caro.

En realidad, yo soy consciente de que no puedo hacer nada. Sólo el día que no haya gasolina y no llegue el camión a abastecer al supermercado la gente comprenderá el valor de conservar la naturaleza y proteger a la gente del campo.

Regresando veo con tristeza la gran cantidad de árboles que arrancaron en la carretera de Jerez, y cuando pregunto me dicen que fueron arrancados para evitar los accidentes de tráfico. Al parecer, los motoristas que iban al mundial se estrellaban contra los árboles y por eso se les consideró peligrosos, por eso los cortaron.

Pero no sólo las motos provocaron el ecocidio, sino que los árboles de muchas ciudades y pueblos se arrancaron para que la gente pudiera estacionar sus vehículos o que estos pudieran moverse mejor ¿Y no sería mejor en lugar de arrancar tantos miles de árboles intentar despertar la conciencia en las personas para que no usen sus vehículos cuando no los necesitan? ¿No deberíamos promover más los transportes públicos y fomentar que las personas caminaran por los pueblos? ¿No deberían promover para evitar los accidentes que los conductores respetaran los límites de velocidad o que no transitaran bajo los efectos del alcohol? Estas preguntas parecen sólo tener una respuesta: Los árboles no interesan hoy, interesan los coches, interesan las motos, interesa el negocio... Que quemen gasolina y mientras más mejor. Es cuestión de dinero y si los árboles molestan, pues se arrancan.

Interminables preguntas surgen: ¿Nadie ve lo mucho que perjudicará arrancar esos miles de árboles?¿Nadie se da cuenta de que arrancar tantos árboles afectará las temperaturas?¿Y qué pasará con las lluvias?¿No se dan cuenta de que se sufrirán sequías, inundaciones, fuegos y olas de calor? ¿A nadie le importan los animales e insectos que habitaban en esos árboles?.

Sapo aplastado por un coche. Los automóviles
además de matar a gran cantidad de animales
atropellados son una fuente importante de
contaminación ambiental. En muchos lugares
las personas usan automóviles para desplazarse
unas cuántas calles sin ninguna necesidad
provocando un consumo de energía innecesario
y contaminando el medioambiente. En la Sierra
de Cádiz, incluso en el parque natural, se realizan
concentraciones de motos y carreras a pesar de
los daños que estos vehículos de motor provocan
en las cercanías de las carreteras.
Se sabe que los árboles limpian el aire de la contaminación que arrojan los automóviles y las motos. ¿Y sabiendo esto los arrancan?

Se sabe que arboledas y bosques regulan la temperatura y retienen el agua evitando sequías, olas de calor e inundaciones. ¿Y aun así se arrancan?

Sabiendo lo importantes que son los árboles me pregunto:  ¿Qué piensan las personas sobre la deforestación? ¿Cual será la razón por la que permiten que los dejen sin futuro?

Los siguientes días comprendo que la mayoría no está interesada en la deforestación y los cambios climáticos que esta provocará. Y aunque todos admiten que ultimamente el clima ha cambiado mucho, casi nadie parece querer hacer nada para evitar estos cambios ni sus consecuencias.

Al comenzar a preguntar sobre la deforestación descubro que existe una cultura de desprecio hacia la naturaleza grande y hay una gran ignorancia sobre su valor.

Así, por ejemplo, un señor me dice orgulloso y en voz alta, para que escuchen sus amigos en el bar, que: "los árboles no sirven para nada y manchan mucho la calle, que habría que arrancarlos todos". Y otro, para darle la razón, añade que "no ve que haya ninguna deforestación y que el campo está llenito de árboles".

¿Eres de los que piensa como ese hombre?¿Crees que los árboles no sirven para nada?¿Piensas que no te afectará cuando destruyan los bosques y arranquen todos los árboles? Ve y visita el Sáhara. Ahí comprenderás.

Comprobar el efecto de la deforestación es sencillo y te invito a que hagas el ejercicio que comparto a continuación: En verano, cuando más calor haga, busca un árbol grande y ponte a la sombra bajo su copa, comprobarás que el árbol regula la temperatura y conserva la humedad, después toca el suelo y verás que está fresco, siente la humedad en su tronco con tu cuerpo. Será tu protector.

Naranjos desmochados con la moda conocida como el "síndrome del chupa-chups". Por  desconocimiento, ven bonitos estos cortes,  pero la realidad es que hacen daño a los  árboles y a los animales que viven en ellos.  Lamentablemente algunos arquitectos y  jardineros, demostrando no tener ningún  respeto a lo natural ni conocimiento de sus  efectos, han puesto de moda estos cortes.
Naranjos desmochados con la moda conocida
como el "síndrome del chupa-chups". Por
desconocimiento, ven bonitos estos cortes,
pero la realidad es que hacen daño a los
árboles y a los animales que viven en ellos.
Lamentablemente algunos arquitectos y
jardineros, demostrando no tener ningún
respeto a lo natural ni conocimiento de sus
efectos, han puesto de moda estos cortes.
Después, camina fuera de la sombra del árbol y ponte a pleno sol. ¿Qué pasará? Comenzarás a tener calor, después de unos minutos te sentirás molesto, y si siguieras mucho tiempo al sol, cosa que no debes hacer. ¿Qué sucedería?. Pues comenzarías a deshidratarte, lo sabrías porque se te secaría la boca y tendrías mucha sed. Finalmente, si estuvieras al sol demasiado tiempo, llegarías al punto en que podrías morir deshidratado.

Este simple experimento nos enseña algo muy importante: lo mismo que sufrimos al quedar expuestos directamente al sol durante mucho tiempo, es lo que sufre la tierra cuando le quitamos los árboles: se queda sin agua y muere. Al arrancar los árboles la deshidratamos y la matamos.

Por varias semanas continuaré viajando y observando los campos. No importa la dirección que tome: Málaga, Cádiz, Sevilla, Extremadura... En casi todas las direcciones encontraré deforestación y algún que otro turista parando el coche para tomarle fotos a la destrucción.

Ha cambiado el cuento

Regresando de Málaga, por la carretera de Antequera, vemos a un pequeño burrito, muy jóven, al pobre animal lo tienen amarrado a una alambrada en un llano, a las tres de la tarde. Como no hay árboles en decenas de kilómetros a la redonda la temperatura es infernal, altísima.

Observo al burrito y me acuerdo de Platero: ¡Como ha cambiado el cuento!. Este burrito amarrado a pleno sol sin agua en un llano deforestado no saldrá en ningún cuento, ni se hará famoso, pero su sufrimiento, al menos, servirá dentro de esta historia para sacar a la luz que la crueldad humana no tiene límites. Cuántos animales veré en el viaje amarrados a pleno sol o sin árboles para cubrirse.

Más adelante, en las afueras de un pueblo, observaré a unas personas que caminan y corren en un carril junto a unos campos que están siendo fumigados por un tractor. Mientras el tractorista arroja una gran cantidad de agroquímicos estas personas corren cerca sin darse cuenta de que es peligroso respirar algunos de estos productos.

¿Es posible que no se den cuenta de que están corriendo en unos campos donde se están arrojando substancias tóxicas y que a los lugares donde están fumigando es mejor no acercarse?¿No se fijan que el hombre que va en el tractor debe llevar un traje especial y una máscara?

Árbol solitario en un terreno deforestado. A estos paisajes del estilo Mago de Oz  muchos los ven hermosos y hasta los  turistas les toman fotos, son en realidad  tierras secas y semidesérticas donde  se arrojan muchos agroquímicos  que no permiten la vida animal.
Árbol solitario en un terreno deforestado.
A estos paisajes del estilo Mago de Oz
muchos los ven hermosos y hasta los
turistas les toman fotos, son en realidad
tierras secas y semidesérticas donde
se arrojan muchos agroquímicos
que no permiten la vida animal.

Al llegar a mi casa decido que seguiré buscando información sobre los monocultivos y la agricultura extensiva. Si no logro cambiar nada al menos lo habré intentado y además podré desahogarme.

Han pasado semanas desde que empecé mi viaje y aunque profundizar en el tema no es agradable, observar a la naturaleza siempre te da grandes lecciones.

Para buscar en mis recuerdos me dirijo a un olivar que fue muy importante durante mi infancia. Voy a hacer una regresión, voy a viajar al pasado.

Tengo siete años y mi padre me ha llevado al campo a coger aceitunas. Mientras juego tirado en la tierra miro a un sembrado recién arado que hay junto al olivar y veo el brillo de algunos insectos, pajaritos y lagartijas que se mueven. Como soy un niño tantos animalitos moviendose me atraen, y aunque mi padre me dijo que no me moviera, salgo corriendo al sembradío a jugar con ellos, quiero agarrarlos y morderlos.

Cuando voy a agarrar una lagartija mi padre llega corriendo me coge del brazo, me grita muy enfadado y sin darme explicaciones me lleva de nuevo al olivar, me sienta frente a una caja de plástico, la llena de aceitunas y me pone a jugar con ellas.

Una abeja reina en un panal. Como todo el  reino natural las abejas están sufriendo las  graves consecuencias de la agricultura  basada en la explotación de monocultivos y del abuso de productos agroquímicos.
Una abeja reina en un panal. Como todo el
reino natural las abejas están sufriendo las
graves consecuencias de la agricultura
basada en la explotación de monocultivos y
del abuso de productos agroquímicos.

Hoy, más de treinta años después, a mi mente regresa la imagen nítida de lo que sucedió. Acababan de echar algún tipo de químico que estaba matando todo, los pajaritos estaban agonizando, tratando de volar desesperados, las lagartijas daban coletazos sin poder coordinar sus movimientos y los saltamontes u otros insectos intentaban moverse sin fuerza vital. Lo que ví aquel día fue el ecocidio que hacemos a diario en nuestros campos. ¡Y le echan la culpa al Cambio Climático!

Tres décadas he tardado en comprender el daño tan enorme que hemos provocado y estamos provocándole a la tierra desde hace demasiado tiempo. Esos animales estaban muriendo por haber ingerido algún tipo de pesticida y yo me los quería comer.

Aun existen personas que dicen que es difícil saber con seguridad porqué tantas especies de plantas y animales se están extinguiendo. Pero yo creo que si los expertos dejaran el laboratorio y se fueran a una explotación agrícola a ver cómo arrasamos con la naturaleza y la vida salvaje, descubrirían facilmente que nuestro sistema de producción basado en los monocultivos, la deforestación y el uso de productos agroquímicos tiene mucho que ver con esas extinciones.

La nada

Pero sigamos con el recuerdo para intentar sanarlo. Me encuentro de pie en ese mismo lugar, donde décadas atrás vi a los animales muriéndose y viene a mi mente una inquietud: ¿Que podrán hacer los seres vivos que pierden sus bosques y que no pueden seguir viviendo en estos campos rociados con agroquímicos? ¿Donde irán para sobrevivir?

La única opción para estos animales es migrar a las zonas urbanas, acercarse a los pueblos y de esa forma a los seres humanos. Las ciudades, que hasta hace poco eran símbolo de contaminación, ¡ahora son la única opción de los animales para sobrevivir porque ya no se puede vivir en los campos!

Uno de los muchos árboles que están siendo  cortados. Los árboles en las zonas urbanas  regulan las temperaturas y hacen subir el  valor de las propiedades. Una vivienda que  posee árboles tiene más valor en el mercado.
Uno de los muchos árboles que están siendo
cortados. Los árboles en las zonas urbanas
regulan las temperaturas y hacen subir el
valor de las propiedades. Una vivienda que
posee árboles tiene más valor en el mercado.
Lamentablemente, cuando los animales se acercan a los pueblos, las carreteras los atropellan por miles y los seres humanos, que los consideran plagas, los eliminan.

Muchos piensan que el hecho de que haya más animales cerca de los pueblos es porque se están recuperando, pero la realidad es que muchos de ellos huyen de los campos deforestados, áridos y rociados con productos químicos.

Mientras escribo estas reflexiones, un amigo me comenta lo bonito que está el pueblo, que ya llegó la primavera, y que eso le da mucha alegría. Y yo lo que veo por la ventana es todos los naranjos de la calle pelados y los nidos de los pajaritos en el suelo tirados. ¿Es posible que esta persona no vea que la mayoría de los árboles tienen las ramas peladas o cortadas? ¿Cómo no ve a los limoneros pelados y reducidos a la forma de unos chupa-chups?¿Es que no ve los extensos llanos deforestados que hay en casi todas las direcciones?¿Cómo puede ver bonitos esos llanos extensos y muertos, tratados con productos químicos, herbicidas y pesticidas?¿Como puede ver bonito un árbol pelado o cortado por la rama casi hasta donde se une al tronco?¿Cómo no se da cuenta de que este año no llegó la primavera?

Cuando nos toca aprender lecciones hay que tener fuerza, y después de despedirme de este amigo, junto a mí se sientan dos jóvenes, no tienen más de treinta años, hablan en voz alta, quieren que todos los escuchen, su charla es sobre la cacería, con orgullo uno habla de como sólo días atrás mató a un venado y se muestra orgulloso, además, de que mató más conejos que el otro. Si mataran para comer está bien, pero su macabra conversación termina cuando uno de ellos se jacta de haber matado a dos zorros, sólo por el gusto de matarlos. Su risas están llenas de una crueldad terrible. Ni siquiera los miro y sin terminarme el café, me levanto y me voy.

Otro ejemplo de agricultura de secano.  Cuando se arrancan los árboles los ríos  desaparecen y el alto calor evapora gran  parte del agua de la tierra. Muchos  pueblos andaluces están rodeados por  estos llanos secos, por este motivo se  alcanzan altas temperaturas en verano  y se sufre de sequías.
Otro ejemplo de agricultura de secano.
Cuando se arrancan los árboles los ríos
desaparecen y el alto calor evapora gran
parte del agua de la tierra. Muchos
pueblos andaluces están rodeados por
estos llanos secos, por este motivo se
alcanzan altas temperaturas en verano
y se sufre de sequías.

Al regresar a mi casa la conversación no para de dar vueltas en mi cabeza y a mi mente vienen todos los seres vivos que vi de niño y que están perdiendo su habitat.

Tantas criaturas siendo obligadas a acercarse a las ciudades y pueblos donde se encontrarán con jóvenes como estos, armados con sus escopetas y listos para mostrar como la ignorancia humana no tiene límites.

Llevo mes y medio con esta historia y toca cerrar página. Mi último viaje será una visita a Colmenar, un pueblo de la Axarquía malagueña para realizarle una entrevista a un experto en abejas.

Vengo pensando en el coche que el ser humano no debe ser una especie evolucionada, si así fuera, no destruiría las especies que son necesarias para su supervivencia, como por ejemplo las abejas. ¿Que clase de ser evolucionado mataría a las abejas responsables de la polinización que hace posible que se alimente? ¿Qué ser evolucionado destruiría a la naturaleza que le provee de lo que necesita para vivir?

En una cafetería hay dos mujeres sentadas, una anciana de unos ochenta años y otra de no más de cincuenta. Una mosca entra por la ventana, la anciana le pide a su compañera que la mate, la mujer más jóven se levanta, toma un bote de insecticida y comienza a rociar a la anciana con el insecticida. Se lo echa en las piernas y en el cuerpo, el insecticida cae directamente en la ropa o en su piel.
Los monocultivos y la deforestación amenazan  a las reservas más importantes de Andalucía.  Los parques naturales Sierra de Grazalema  y Los Alcornocales, como vemos en la foto,  se encuentran cercados por la deforestación  que avanza arrasando. 
Los monocultivos y la deforestación amenazan
a las reservas más importantes de Andalucía.
Los parques naturales Sierra de Grazalema
y Los Alcornocales, como vemos en la foto,
se encuentran cercados por la deforestación
que avanza arrasando.

Unos minutos después todos en el café estamos tosiendo; yo siento algo parecido a una reacción alérgica y la mosca, probablemente inmune, sigue revoloteando y se escapa por una ventana. Dejo el té por la mitad y me voy a mi casa. ¡Respirar el insecticida no es bueno para la salud, pero aun es peor que te lo echen directamente en el cuerpo!

Esta escena, que pareciera de ciencia ficción, es una imagen muy cotidiana en la sociedad occidental. Y es que nuestra sociedad es una sociedad del insecticida, del bactericida, del raticida, del herbicida, del plaguicida... Y como el sufijo -cida viene del griego -cidium que significa matar, podríamos decir que la sociedad occidental es la sociedad de la muerte.

No hacen falta investigaciones ni estudios para comprender que si algo mata a un insecto o a un animal pequeño, que mate a un ser humano es cuestión de tiempo de exposición y de dosis. No es tan difícil de comprender.

Ver a la mujer rociando a su amiga con el veneno hace que me pregunte. ¿Tendrá que ver el abuso de hace nuestra sociedad de los químicos con tantas muertes de personas jóvenes que se han dado recientemente?

Nuestra sociedad de la muerte, la de los "-cidas", es tan absurda que las personas usan insecticidas contra las especies infofensivas que ayudan a mantener el orden natural. Y un ejemplo está en que cuando era niño había muchas salamanquesas junto a las farolas. Estas salamanquesas son unos pequeños reptiles que se alimentan de insectos y son excelentes para controlar los mosquitos.

Antes había tantas que te caían en la cabeza, en los últimos años ya casi no hay. Es uno de los otros muchos animales que han ido desapareciendo o están en camino de desaparecer debido a los venenos.

Herbicidas en la calle para matar hierbas.  Estos venenos producen daños en la salud contaminando la tierra y el agua. A pesar  de que quitar esas hierbas con la mano  lleva solo unos minutos, se ha creado la  cultura del consumo de los herbicidas.  El sufijo -cida viene del griego -cidium  que significa matar. Podríamos decir que  la cultura de los herbicidas es  la "cultura de la muerte".
Herbicidas en la calle para matar hierbas.
Estos venenos producen daños en la salud
contaminando la tierra y el agua. A pesar
de que quitar esas hierbas con la mano
lleva solo unos minutos, se ha creado la
cultura del consumo de los herbicidas.
El sufijo -cida viene del griego -cidium
que significa matar. Podríamos decir que
la cultura de los herbicidas es
la "cultura de la muerte".

Pero nuestra sociedad de la muerte, la de los "-cidas", no sólo está acabando con las salamanquesas, sino que las serpientes y los gatos, que mantenían controladas las poblaciones de ratas, también están acabándose.

Y al no haber gatos ni serpientes muchos pueblos, muchas veces sin que lo sepan los vecinos, se están viendo obligados a usar una gran cantidad de venenos raticidas. Unos venenos muy potentes, que pueden matar a un ser humano, y que además han probado muchas veces su ineficacia porque las ratas se hacen inmunes a ellos.

El mes de abril

Ha llegado el mes de abril, los azahares de los naranjos florecieron, los árboles están llenos de nidos de aves piando, estamos en primavera, y un ruido muy molesto hace que me distraiga. Es el sonido de una motosierra. Están desmochando árboles, están cortando sus copas y sus ramas. Con un simple movimiento del brazo del talador, las flores de azahar, los pequeños animales, los insectos, los nidos llenos de pajaritos y las ramas de los naranjos caen al suelo. Caen víctimas de la ignorancia de una sociedad que no comprende, que no entiende, que la naturaleza es su protectora y que de ella depende.
Otro ejemplo de monocultivos y deforestación  lo vemos en esta viña. Si la viña no es ecológica  y se usan herbicidas, insecticidas u otros  agroquímicos las tierras se contaminan  y no permiten la vida salvaje.
Otro ejemplo de monocultivos y deforestación
lo vemos en esta viña. Si la viña no es ecológica
y se usan herbicidas, insecticidas u otros
agroquímicos las tierras se contaminan
y no permiten la vida salvaje.


Oyendo como cortan las ramas y como pelan los árboles me pone nervioso, pero estoy en España y hoy hay partido, no hay nada que hacer. Los que conocen España saben que en este país de lo que más se habla no es de la defensa del derecho a un trabajo digno, tampoco se habla del futuro de los hijos, tampoco se conversa de que se está desmantelando la seguridad social, la mayoría no piensa que sea importante frenar la deforestación para evitar que aumenten las sequías y las inundaciones, tampoco importan las olas de calor, ni los incendios. Para la mayoría de los españoles lo importante es el fútbol.

Ganamos el mundial

Sería injusto decir que sólo para España el fútbol es importante. Para el mundo también lo es.

Según estudios muy serios, durante la preparación del mundial de Brasil, las selvas del Amazonas fueron deforestadas a un ritmo sin precedentes y decenas de miles de personas fueron desalojadas de sus hogares como si se tratara de los refugiados de una guerra.

Pero para el mundo, el Amazonas, pulmón del planeta tierra, y las personas desalojadas no son ningún problema. Para ellos, como para los españoles, lo importante es el mundial.

Cada día, en el bar, como si se tratara de un sueño oscuro que se repite, observo como todos conversan sobre fútbol. Son conversaciones que conozco muy bien, yo mismo viví en esa especie de limbo muchos años. Yo también caí durante muchos años en ese pozo sin fondo. Un gran agujero negro aburrido y monótono.

Estas conversaciones sobre deportes, que hoy miro desde otra perspectiva, nunca dicen nada importante, de ellas no se aprende nunca nada: que sí fue penalti, que si no lo fue; que este jugador es muy bueno y que el otro es muy malo; que si los arbitros esto, que si los árbitros lo otro; que siempre ganan los mismos; este árbitro siempre le roba a mi equipo, etc, etc, etc. Puedes oir esas conversaciones año tras año, década tras década, y siempre son iguales, siempre se repiten. Pero estas charlas repetitivas, vanas y obsesivas para la sociedad no son un problema mental: son lo normal.

Ejemplo de "ecología" moderna. Un molino  eólico en medio de un llano deforestado.  Los bosques producen mucha más cantidad  de recursos que estas torres costosas. Tener  árboles produce aguas, alimentos y una gran  cantidad de energía. Junto a estas torres  eólicas se encuentra el pueblo de Paterna  de Rivera, este pueblo tenía gran cantidad  de agua, fuentes y manantiales por lo que  se le puso este nombre. Como Paterna hay  muchos pueblos en Andalucia y España que tienen nombres de rios o de fuentes  y que hoy están totalmente secos, pobres  y deforestados. Según estudios publicados  en 2012 estos molinos están situados en  las corrientes de aire que las aves usan  para viajar por lo que en los últimos  años han matado a miles de aves  y murciélagos.
Ejemplo de "ecología" moderna. Un molino
eólico en medio de un llano deforestado.
Los bosques producen mucha más cantidad
de recursos que estas torres costosas. Tener
árboles produce aguas, alimentos y una gran
cantidad de energía. Junto a estas torres
eólicas se encuentra el pueblo de Paterna
de Rivera, este pueblo tenía gran cantidad
de agua, fuentes y manantiales por lo que
se le puso este nombre. Como Paterna hay
muchos pueblos en Andalucia y España
que tienen nombres de rios o de fuentes
y que hoy están totalmente secos, pobres
y deforestados. Según estudios publicados
en 2012 estos molinos están situados en
las corrientes de aire que las aves usan
para viajar por lo que en los últimos
años han matado a miles de aves
y murciélagos.
Así que mientras que estas personas "normales" discuten sobre el último e "importantísimo" partido de Champions, yo, el "loco", el "raro", desde el rincón escucho motosierra y leo sobre el grave daño que estos cortes le causan a los árboles.

Encuentro varios artículos, de muy diversas fuentes, que explican que estos cortes, que se llaman desmochados y matan al árbol, se están haciendo en gran parte de España y en otras muchas partes del mundo.

¿Sabrán los que cortan esos árboles que el desmochado sólo debería realizarse en casos de extrema necesidad? ¿Serán conscientes de que cuando un árbol sano se desmocha sufre serios daños y a la larga muere? ¿Han pensado el calor que provocarán estos cortes en el pueblo cuando el sol cuando caliente el asfalto?¿Y que pasa con el aumento de la contaminación que provocarán estos cortes?¿No les importa dejar sin hogar y alimento a miles de insectos y aves?

Desde que era un niño, escuché a los expertos advirtiendo que el desierto avanzaba imparable en España. En 2008, por ejemplo, el Ministerio de Medio Ambiente español reconoció que casi tres cuartas partes de España se encontraban amenazadas por la aridez y en riesgo de convertirse en desérticas. Pero a pesar de que los hechos son obvios nadie hace nada, ahí están todos viendo el fútbol como si no pasara nada. Y mientras La Nada avanza.

Para intentar comprender mejor la situación intento recurrir a la prensa española como fuente. Y lo que encuentro son dos titulares totalmente contradictorios y publicados con muy poco tiempo de diferencia. Mientras que en 2011 un periódico, citando como fuente al Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE), afirma que "España está a la cabeza de la superficie forestal en Europa" otro, sólo tres años después, en 2014, publica que "España es el país más desertizado de Europa. Las estadísticas son como los parches, sirven para tapar cualquier agujero, se noten más o o se noten menos.

Debido a las grandes contradicciones que encuentro en la prensa decido aprovecharme de la tegnología y sacar mis propias conclusiones, cosa que resulta más efectivo y también más fácil. Usando páginas de fotografías tomadas recientemente observo facilmente que lo que veo con mis ojos es verdad: España sufre un gran riesgo de convertirse en un desierto.

Árboles cortados en la Sierra de Cádiz
Árboles cortados en la Sierra de Cádiz
Mientras uno de los equipos marca un gol, en el bar todos se ponen a celebrarlo, y yo me pregunto que celebran, ¿La crisis? ¿Las deudas?¿La pérdida de sus derechos?. Para mí es incomprensible, siento que las personas deberíamos tener otras prioridades, no sólo para prosperar nosotros, sino para ayudar a prosperar a nuestras comunidades. Pero bueno, yo soy nada más que un "loco", no soy "normal" porque no veo el fútbol y no le encuentro sentido.

En medio de mis desvaríos, cual Quijote moderno, sigo haciéndome preguntas: ¿No sería lógico que España hiciera un plan para reforestar? ¿No se debería trabajar en la prevención de incendios? ¿No se debería evitar la tala de árboles? ¿No sería importante crear conciencia para que las personas consumieran menos energía y ayudaran a preservar los recursos naturales?¿No debería plantearse una salida hacia una agricultura sustentable sin agroquímicos ni deforestación?¿No deberíamos crear un sistema de agricultura que estuviera en armonía con la naturaleza y la ayudara a prosperar?

En un artículo que describe una proposición no de ley del gobierno de España publicado este mismo año 2014 encuentro: "...recuerda (el gobierno español) que el incremento del combustible que ha tenido lugar durante los últimos años ha impactado de forma significativa sobre la industria maderera. "Combinando las medidas que facilitan el transporte de madera con la potenciación del uso alternativo de la masa forestal como fuente de energía se puede mejorar sustancialmente la competitividad del sector", insiste el partido que da sustento al Gobierno. (Esta ley fue aprobada tiempo después de publicar este artículo y fue bautizada como "la ley de montes")

¿Y que significa que el gobierno propone explotar los bosques y árboles? ¿A que tipo de explotación se refieren? ¿A quitar unas ramitas o a hacer desmochados como los del hombre de la motosierra? ¿Se explotarán los Parques Naturales que son las reservas más importantes que quedan? ¿Se controlará la tala ilegal? ¿Porque no propone el gobierno un plan para reducir el consumo de combustible en lugar de promover la explotación forestal para mantener el consumo?

La proposición no de ley afirma: ..Asimismo, recuerdan que "la utilización económica de los bosques redunda en una mejora de su estado que se traduce en una menor vulnerabilidad a los incendios" y que propician una mayor actividad económica y nivel de empleo en las zonas rurales.

¿Querrá decir esto que la solución para evitar los incendios es explotar más los bosques?¿Habrá visto alguno de nuestros legisladores en sus vacaciones que en el desierto del Sáhara no hay incendios porque no hay vegetación? ¿Arrancamos los árboles del bosque para que no se quemen?¿Nos imaginamos a los tres cerditos, los del cuento, metiendole fuego a su casita para evitar que arda cuando el lobo venga a quemarla?

Un árbol cortado en el parque natural
Un árbol cortado en el parque natural
Ya se que están pensando los que viven en el campo. Yo me crié en un pueblo y las calles eran de tierra cuando era niño. Sé que las encinas, alcornoques y otros árboles se limpian, que se le quitan las ramas muertas y eso los fortalece y los ayuda a que haya menos incendios. Pero las preguntas son: ¿Está diseñada esta proposición no de ley realmente para dar trabajo a los vecinos y ayudar a los bosques o es una simple excusa para deforestarlos?. Si la humedad es la que protege de los incendios: ¿Tiene sentido deforestar más para evitarlos? ¿Quién va a garantizar que el hombre de la motosierra no haga en la montaña lo mismo que está haciendo en el pueblo?

Si tomo un papel de cartón empapado en agua e intento meterle fuego le cuesta arder; pero si después seco ese cartón al sol, cuando esté bien seco, al meterle fuego arderá con facilidad. ¿Sucederá lo mismo con nuestros bosques?¿No vendrá una ola de incendios?

Por supuesto. Se ha comprobando que en el Amazonas, mientras más se deforesta, más aumentan los incendios. No al revés. Menos árboles es igual a menos humedad, más calor y más fuegos.

Como es el final de la liga hoy hay tres encuentros seguidos. Y mientras las personas "normales", casi todos ebrios, le gritan al televisor como si les escuchara yo, el "raro", sigo haciéndome preguntas incómodas sobre el triste futuro de nuestra tierra.

Las preguntas

¿Cuales serán los motivos por los que hacen estos cortes salvajes?¿Quién puede estar interesado en esta destrucción del medio ambiente? ¿Se trata simplemente de ignorancia y falta de conciencia?¿O es un negocio el que propone esta ley? Decido conversar con más personas sobre el tema, pero habrá que esperar a mañana porque hoy hay partidos.

A la mañana siguiente le pregunto a la primera persona que encuentro sobre estos cortes de árboles y me dice que los hacen para evitar que las hojas de los árboles "manchen" el suelo y así se "mantiene el pueblo limpio." Segundos después decide ir aun más lejos y me dice que habría que cortar todos los árboles del pueblo para evitar que sigan "tirando tanta basura" y "ensuciando" los coches con sus hojas y flores.

Una gran cantidad de los árboles han sido  arrancados para evitar accidentes en las  carreteras o para poner aparcamientos en  las zonas urbanas. Los automóviles, usados  muchas veces sin necesidad, también  contaminan el ambiente natural.
Una gran cantidad de los árboles han sido
arrancados para evitar accidentes en las
carreteras o para poner aparcamientos en
las zonas urbanas. Los automóviles, usados
muchas veces sin necesidad, también
contaminan el ambiente natural.
Decía Confucio, un filósofo y sabio chino que: Lo peor de la ignorancia es que, a medida que se prolonga, adquiere confianza. Y por eso cuando le muestro a una persona información que demuestra que los desmochados producen daños a los árboles. Esta persona, visiblemente enfadada, me dice que no quiere leer nada y que él sabe que esos desmochados son buenos porque a él se lo ha dicho uno que trabaja en el ayuntamiento. 

Las versiones siguen: ...que los árboles han sido cortados para no tener que contratar a trabajadores que limpien las calles; ...que los políticos están vendiendo la madera....;....que los de los comerciantes están cortando los limones y frutales para obligar a la gente a ir a los supermercados...". Casualidad o no, intencional o no, en todas estas afirmaciones parece haber una parte importante de verdad.

Un jóven me cuenta que su mujer está embarazada y necesita hacer ejercicio y caminar. Pero que desde que han pelado los árboles hace mucho calor en la calle no puede salir de día porque teme que con el calor de la acera recalentada se pueda desmayar.

Días después nos vamos a Grazalema, uno de los destinos más turísticos de la Sierra de Cádiz, y después de subir al Simancón, un lugar montañoso espectacular, bajamos al pueblo con la idea de tomar unas fotos desde su mirador.

Al llegar al mirador, al mediodía, lo encuentro totalmente vacío, cosa que me extraña mucho, porque se ven muchos coches aparcados. Y no tardaré mucho en darme cuenta de porqué el mirador está vacío: los árboles han sido desmochados y están totalmente pelados, solo tienen la sombra de sus troncos.

Al no haber sombra el calor es insoportable, la piedra recalentada hace que el sitio parezca una sartén y cuando miro a mi izquierda, en una imagen digna de un guión de Charles Chaplin, veo a un gran grupo de turistas compitiendo por sentarse a la sombra del único árbol que queda con ramas. Y aunque el hecho no sea para reírse, no puedo evitar reírme a carcajadas viendo a los turistas peleándose por meterse debajo del árbol.

Una gran cantidad de los árboles han sido  arrancados para evitar accidentes en las  carreteras o para poner aparcamientos en  las zonas urbanas. Los automóviles, usados  muchas veces sin necesidad, también  contaminan el ambiente natural.
Una gran cantidad de los árboles han sido
arrancados para evitar accidentes en las
carreteras o para poner aparcamientos en
las zonas urbanas. Los automóviles, usados
muchas veces sin necesidad, también
contaminan el ambiente natural.
Mientras comemos en la plaza, un antiguo conocido me dice que no me preocupe por los árboles cortados, "que en mayo estarán ya florecidos". Me deja sin habla porque estamos a final de abril y para mayo faltan menos de dos semanas. (Volví al años siguiente y todavía estaban pelados)

¿Frente a nosotros están los árboles con las ramas cortadas sin un solo brote, totalmente pelados y aun así esta persona me dice que no me preocupe, que el árbol se recuperará en menos de dos semanas? ¿Es posible que esta persona no sea capaz de razonar por sí mismo y darse cuenta de que las ramas de los árboles cortadas, por supuesto, no podrán recuperarse en dos semanas?

Llevo casi dos meses viajando y observando diferentes lugares, leyendo artículos y conversando con personas, desde cabreros a apicultores, ingenieros forestales o agricultores y para terminar decido visitar uno de los montes donde el año pasado hice un breve audiovisual sobre las abejas que llamé Compartimos un mismo destino. Pero eso no será posible, porque poco después de que terminé el reportaje el monte se incendió y fue deforestado. Otro bosque menos.

Tras un mes y medio de viaje mi conclusión es muy simple: Sólo un loco destruiría las fuentes que le dan la vida, solo la demencia llevaría a alguien a contaminar el aire que respira, envenenar el agua que bebe y destruir el medio ambiente que le da de comer. Así que por eso mi conclusión es que lo que estamos viviendo en nuestros días es una locura colectiva donde la naturaleza, juzgada por nuestra ignorancia, ha sido declarada culpable y la hemos crucificado.

A continuación puedes ver el breve audiovisual que realicé sobre este tema.


A continuación puedes consultar con más profundidad los artículos que he usado como fuentes:

Podas excepcionales
Podas Salvajes (El Mundo Ciencia)
Practicas de poda que dañan al árbol
Cuando podar un árbol
El árbol necesita su copa
Prunning mature trees (Inglés)
Dangers of Over Pruning (Inglés)
Atlas municipal de mortalidad por cáncer en España
Porqué el desmoche lesiona a los árboles
¡No desmoche árboles! Three City USA bulletin
El desierto avanza imparable en España
El desierto 'se come' España
La dualidad aridez-sequía
La desertización avanza en España
España hacia un clima extremo
Mapas incendios y deforestación en España
España, líder en deforestación
La deforestación arrasa 16 millones de hectáreas al año
España, millones de hectáreas deforestadas
Alergias afectarán al 40% de la población
Acorralados por las alergias
Tornado del 19 de enero en Huelva
Tornados
Satélite Envisat
Azúcar amargo
Efectos de los agroquímicos en Argentina
Proyecto de ley sobre transporte de madera por carretera en España
España a la cabeza de superficie forestal en Europa
España el más desertizado de Europa
Científicos afirman que la tierra tendrá grandes cambios en 2050
Deforestación en el Amazonas peruano
Centroamérica en riesgo de crisis alimentaria
Los molinos de viento españoles matan de seis a 18 millones de aves y muciélagos
El Dilema del Omnívoro
Europa prohibe tres pesticidas
Harvard demuestra que pesticidas de Bayer están matando las abejas
Como un pueblo argentino lucha contra el gigante Monsanto
Para un Mundial hacen falta estadios, no hospitales
Gatos. Los guardianes del conocimiento
Planta un árbol
www.catedu.es
Historias de una tierra herida. Alvaro Ybarra Zavala

Localidades o términos municipales que visité donde encontré deforestación, árboles desmochados y/o consulté con personas para este texto:

Provincia de Cádiz

Parque Natural Sierra de Grazalema, Parque Natural de los Alcornocales, Prado del Rey, Villamartín, Arcos de la Frontera, Paterna de la Rivera, Benaocaz, Ubrique, Olvera, Coto de Bornos, Jerez de la Frontera, Junta de los Rios, San José del Valle, Grazalema, Algodonales y Villaluenga del Rosario.

Provincia de Sevilla 

Sevilla capital, El Ronquillo, El Coronil, Las Cabezas de San Juan, Montellano

Extremadura

Cáceres, Fuente de Cantos

Provincia de Madrid 

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